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¿Son mejores las bicicletas de carbono?

El carbono se volvió uno de los protagonistas de primera línea dentro del mundo del ciclismo, durante las últimas décadas. De ser un material prácticamente desconocido, pasó a convertirse en un sinónimo de calidad y prestigio.

00El carbono se volvió uno de los protagonistas de primera línea dentro del mundo del ciclismo, durante las últimas décadas. De ser un material prácticamente desconocido, pasó a convertirse en un sinónimo de calidad y prestigio.

Para muchos aficionados, basta con saber que una bicicleta está elaborada en fibra de carbono para adjudicarle grandes virtudes automáticamente. Otros se preguntan: ¿es en verdad el mejor de todos los materiales que ofrece el mercado? ¿O se trata simplemente de una buena fama, bien administrada por los expertos en marketing? Estos son los pros y los contra de las bicicletas de carbono.

Las innegables ventajas de las bicicletas de carbono

Sin duda alguna, las bicicletas de carbono son superiores a las demás en varios aspectos. Sin embargo, esto no quiere decir que las ya muy escasas ciclas con cuadros de acero o de titanio no tengan también lo suyo. La verdad es que los distintos materiales tienen algo que ofrecer, todo depende del uso que se le vaya a dar al aparato.


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Si de lo que hablamos es de competencia, probablemente no hay una mejor opción que las bicicletas de carbono. Estas son las principales razones:

  • Peso. La ligereza del material es quizás la razón más frecuente por la que más y más aficionados adquieren bicicletas de carbono. Sin embargo, no se debe olvidar que solo el carbono más moderno es realmente menos pesado, ya que algunos modelos antiguos llegan a tener mayor peso que el de una bicicleta de aluminio.
  • Rigidez. El carbono es un material que permite hacer cuadros mucho más compactos y esto facilita la transmisión de fuerza hacia el pedal. Es un atributo que añade eficacia y comodidad. Por contrapartida, el carbono es también más frágil y se rompe con mayor facilidad ante cierto tipo de impactos.
  • Asimilación de impactos. El carbono es capaz de absorber mucho mejor los golpes y las vibraciones, de modo que estas no se transmiten al cuerpo del ciclista. La sensación que produce es la de estar deslizándose por una alfombra mullida.
  • Estética. Con el carbono se pueden hacer verdaderas obras de arte. Como los elementos se elaboran a partir de un molde, alcanzan un acabado realmente espléndido. En términos de estética, las bicicletas de carbono son muy superiores a las demás.

Las desventajas, que no son tan evidentes

Nada es perfecto. Mucho menos si se trata de un aparato que, como la bicicleta, debe sufrir grandes presiones y un desgaste diario considerable. Las bicicletas de carbono también tienen sus propios defectos y vale la pena conocerlos y tenerlos en cuenta. Los principales son:

  • Durabilidad. Es claro que las bicicletas de carbono son menos durables que las elaboradas en otros materiales. Es un aparato al que se le deben dar cuidados especiales, ya que no admite la desidia por mucho tiempo. El carbono se rompe con relativa facilidad y eso puede dar grandes dolores de cabeza.
  • Una garantía muy limitada. No es gratuito que casi todos los fabricantes otorguen garantías de máximo cinco años para las bicicletas de carbono. A diferencia de sus primas de aluminio, que en muchos casos traen garantías de por vida. Eso lo dice todo.
  • Desgaste oculto. Siempre es difícil saber cuál es el estado real de una bicicleta de carbono. Aparentemente puede lucir extraordinaria y, sin embargo, presentar un gran desgaste en sus fibras. Eso hace que el mantenimiento sea más complejo.
  • El precio. Casi todas las bicicletas de carbono son más caras que las elaboradas en otros materiales. No hay que olvidar que existen varios tipos de carbono y que la relación calidad/precio puede que no siempre sea la mejor.

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