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Tres ventajas de la fotografía en blanco y negro

Es cierto que estamos en la era digital de la fotografía y que ahora, más que nunca, podemos obtener fotografías de gran calidad incluso con un celular. Pero por más que haya maneras muy fáciles de obtener colores increíbles, resoluciones formidables o hasta efectos 3 D de otro mundo, la mayoría de los fotógrafos profesionales […]

Es cierto que estamos en la era digital de la fotografía y que ahora, más que nunca, podemos obtener fotografías de gran calidad incluso con un celular. Pero por más que haya maneras muy fáciles de obtener colores increíbles, resoluciones formidables o hasta efectos 3 D de otro mundo, la mayoría de los fotógrafos profesionales están de acuerdo en una cosa: la fotografía en blanco y negro es la reina y nunca jamás pasará de moda.

¿Por qué sucede esto? Las respuestas pueden ser muchas. Sin embargo, hay una que las resume a todas: la fotografía en blanco y negro tiene una magia que difícilmente se puede alcanzar con el color. Esa magia tiene que ver con el valor emotivo, pero también con los óptimos detalles que salen a relucir en una imagen sin color.

Hay miles de fotógrafos en el mundo que le rinden culto a la fotografía en blanco y negro. Las razones para ello son múltiples, pero si vamos a lo esencial, podríamos decir que tres son las más importantes.


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 La fotografía en blanco y negro es más versátil

Una fotografía en color exige unas condiciones de iluminación buenas, bien sea por la vía natural o mediante el uso de técnicas de adaptación. Eso no sucede con una fotografía en blanco y negro, que prácticamente siempre logra capturar lo más interesante de la luz. Si tomas una foto con baja luminosidad, el efecto no será simplemente una fotografía más oscura, sino una imagen mucho más dramática.

Prácticamente cualquier tipo de objeto queda bien en blanco y negro. Desde los retratos, inclusive de niños, hasta los paisajes, pasando por panorámicas, y fotografías arquitectónicas o de animales. Esto no ocurre con las fotos en color, en donde un atiborramiento de objetos o de detalles puede dispersar o anular fácilmente el mensaje que el fotógrafo quería transmitir.

Logra mejores efectos en la composición y la textura

La fotografía en blanco y negro exige un mayor esfuerzo de composición. La ausencia de color demanda un ojo mucho más agudo, enfocado a aspectos muy importantes como el contraste, la forma y el encuadre, entre otros.

Adicionalmente, la fotografía en blanco y negro otorga un realce espléndido a las formas. Cuando se utiliza el color, este puede robarse el protagonismo, disminuyendo o anulando otras variables de la imagen.

La calidad y el detalle de las texturas se ven favorecidos con las fotografías en blanco y negro. A veces, es como si pudieras tocar ese objeto que se capturó en la imagen. Esto se debe en gran medida a que con el blanco y negro se puede hacer un juego de luces y de sombras mucho más amplio.

Transmite una mayor carga emocional

La fotografía en blanco y negro permite realzar las expresiones en un retrato. El espectador ya no se va a fijar en el color o en la belleza de unos ojos, sino en su expresión. Lo mismo ocurre con las demás partes del cuerpo, en especial, aquellas que comunican directamente, como la boca, las manos y el gesto en general.

Toda fotografía en blanco y negro adquiere una atmósfera de nostalgia y dramatismo que otorga una emoción incomparable. El espectador lo percibe muy fácilmente y por eso no es necesario elegir objetos o escenarios extraordinarios para lograr imágenes que comuniquen.

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